A pesar de que mi mentalidad intenta considerar que todo el mundo tiene derecho a la integración en la sociedad, es cierto que existen ciertos grupos con un mayor riesgo de exclusión, entre ellos:
· Mujeres con cargas familiares no compartidas: se trataría aquí la feminización de la exclusión, proceso que conlleva que debido a una atención centrada solo en el hogar y en los hijos no se dispone de otros ingresos. Esto conlleva situaciones de vulnerabilidad en caso de divorcio o separación. Para evitar esto hay que fomentar que las mujeres estudien y se formen con el fin de que puedan garantizarse un buen trabajo. A esto se tiene que añadir el apoyo de las redes sociales (vecinos, familia, amigos…).
· Jóvenes en situación de fracaso o abandono escolar: suelen proceder de hogares con dificultades socioeconómicas y sus rasgos psicológicos son: baja autoestima, carencias afectivas o incluso maltrato físico o psíquico. Ante esto debemos fomentar la escolarización como principal base de la socialización. Se destaca que los estudios son necesarios y es un derecho del que todos los jóvenes deben hacer uso.
· Comunidad gitana: es un colectivo desadaptado desde épocas pasadas. Debido a sus costumbres se genera un aislamiento reforzado tanto por el resto de la sociedad como por ellos mismos, debido a que carecen, a veces, de normas de socialización y de formalidad. A pesar de esto, hoy día ha habido avances en cuanto al trato de la mujer y a la escolarización de los menores, pero siguen existiendo colectivos gitanos más desadaptados, sobre todo lo residentes en pueblos o en la periferia de las ciudades.
· Adultos desempleados de larga duración: se engloba en este grupo a los mayores de cuarenta y cinco años en situación prologada de desempleo. Destacar que poseen una capacitación educativa y profesional baja y esto junto a la situación vivida puede incluso generar vivencias psicológicas negativas unida a un estado depresivo y de bajo ánimo. Esto si se alarga puede incluso provocar una separación de la familia, pudiendo llegar a generar una vida en la calle como mendigos.
· Personas sin hogar: son personas excluidas desde los inicios de la historia. Se aíslan de todos los ámbitos: familiar, social, profesional y económico, entre otros. Aunque no hay un modelo, si suelen haber rasgos comunes como adicciones, rupturas o desahucios. En cuanto a la intervención, la reinserción es difícil debido a que estas personas suelen habituarse a su situación pero se puede intentar concienciar a dichas personas de la necesidad de vivir en sociedad y de mejorar sus condiciones de vida, aunque a veces existan carencias educativas y afectivas importantes, que son las primeras a tratar.
A pesar de esta diferenciación tengo que decir que en situaciones de crisis como la actual los colectivos se amplían y todos podemos ser víctimas de esta exclusión social.
ADAPTACIÓN E INADAPTACIÓN COMO PROCESO (Ayerbe)
La adaptación y la inadaptación es un proceso y como tal consta de unas fases. Primero se parte de una situación objetiva (sería cuando se inicia el conflicto) y una etapa subjetiva (sería cuando las instituciones protectoras y correctoras intervienen. Se institucionaliza el conflicto).
Destacar que este paso “a intervenir” es la unión y el enlace entre lo objetivo y lo subjetivo.
Tras esto decir, que existen varias fases dentro de la respuesta a la inadaptación:
1) Fase represiva: se intentaba meter a todos los necesitados en hospicios y centros de los que no pudiesen salir con el fin de que no desestabilizasen la sociedad. No se contemplaba la posibilidad de reinserción.
2) Fase de beneficencia: el Estado comienza a intervenir pero la ayuda es mínima. Esta etapa se caracterizaría por un trabajo conjunto entre las oficinas de beneficencia y los hospitales (destinados a enfermos, niños sin hogar, personas con problemas psicológicas…).
3) Fase terapéutica: se inicia un proceso de tratamiento de los inadaptados pero desde una perspectiva médica. Se produce así un trato formal sin individualizar los casos y sin desarrollar la empatía con la persona.
4) Fase crítica de trabajo comunitario: se comienza a requerir la intervención de la sociedad como base para obtener los recursos. Con esto se motiva un fortalecimiento de las redes sociales para evitar esa exclusión.
FINALIDADES DE LA INTERVENCIÓN
Sabemos que existen diferentes métodos para hacer frente a la desadaptación. Destacamos varias teorías:
-Teoría sociológica: cuyo fin es compensar y prevenir. Como ejemplo tendríamos una intervención con mujeres solteras, desarrollando prácticas en empresas con el fin de fomentar una mejor formación para prevenir el desempleo.
-Teoría centrada en el individuo: su finalidad es castigar, tratar o reeducar. Como ejemplo podríamos mencionar las actividades desarrolladas en los centros de menores (talleres de formación, salidas a realizar tareas comunitarias…) cuyo fin es reeducar y reinsertar al individuo.
-Teoría de reacción social: su objetivo es prevenir, como sería la actividad desarrollada por MPDL en el Vacie (Sevilla) para escolarizar a todos los menores, intentando evitar esa exclusión muy extendida en el entorno.
- -Teoría de aprendizaje social: para reeducar, como podría ser las técnicas que se les enseñan a los maltratadores para mejorar el trato con sus mujeres, se fomenta el desaprender lo aprendido.
-Postura ecléctica: la finalidad es responsabilizar y educar. Destacarían aquí las campañas de educación sexual para jóvenes, aunque su eficacia suele estar en duda.
Destacar por último, que detrás de cada intervención habrá una trastienda política e ideología. Esto supone la necesidad de no ignorar la ideología que se sigue, al realizar un programa de intervención. (ejemplo : si se trabaja con una empresa con cuya filosofía no estamos del todo de acuerdo, se podría cambiar de trabajo, pero aquí entrarían otros factores como el salario, la comodidad del espacio…). En definitiva, en toda intervención hay que contemplar algo más que los propios deseos del profesional de solucionar los problemas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario