25 de enero de 2012

EPD 11/01/2012: AULAS HOSPITALARIAS

      En esta sesión práctica, nuestra compañera Carmen nos ha presentado otro de los ámbitos en los que puede intervenir un educador social: las aulas hospitalarias.

Antes de esta clase, yo nunca había pensado que nuestra labor como profesionales pudiese desarrollarse dentro de este ámbito.
Las aulas hospitalarias son unidades escolares ubicadas en los hospitales con el fin de que los menores que allí se encuentran ingresados puedas continuar con sus estudios, aunque de un modo menos estricto que en la institución escolar.
El objetivo de estas aulas es disminuir las consecuencias de la hospitalización, sobre todo en áreas como Oncología donde los menores son bastante vulnerables al estar sometidos a continuos tratamientos.
Las aulas hospitalarias son espacios abiertos y flexibles, donde no hay una metodología fija e inmutable, sino que se va adaptando a las circunstancias de cada alumno, por ejemplo: si el niño ese día está muy débil se le puede permitir pasar ese día en actividades en el ordenador y que no requieran tanto esfuerzo mental. Debido a esto, muchos pueden considerar que no son aulas como tal, pero lo que importa aquí es la acción y no tanto el método.

En cuanto a los orígenes de las aulas se sitúan en los años 50, y ya en Andalucía destacar la Ley 9/1999. Solidaridad en la educación en la cual se garantizaba la continuidad de la educación en los casos en los que no se pueda asistir a la escuela.


                          INTERVENCIÓN CON EL COLECTIVO

       Primero destacar algunos rasgos psicológicos del colectivo como: inquietud, ansiedad, miedo a la muerte o alteraciones del sueño. Además existen otros factores como la edad del niño, la actitud de los padres, el tipo de patología o el tiempo de hospitalización, que son factores que van a influir en el desarrollo de las actividades en el aula.

      En lo referente a las personas que desarrollan la labor educativa en estos contextos, destacar la ausencia tanto de trabajadores sociales como de educadores sociales. Esto fue bastante sorprendente pero nos indicó la compañera que la labor la realizaban profesores y personal del centro destinado a tareas complementarias a esa educación. A pesar de que esto me sorprendió, debo reconocer que la labor profesional la debe guiar un profesor como tal puesto que es una continuación de la educación; sin embargo, considero que los educadores sociales podrían aportar esas habilidades sociales que quizás no tienen tan desarrolladas un profesor “normalizado”. La labor no consiste tanto en educar como tal al niño sino en hacer que su hospitalización no sea tan traumática, por eso la acción tiene que partir de la atención al menor, dejando en algunos momentos la educación.

    Lo que se pretende en estas aulas es fomentar la integración socioafectiva favoreciendo la participación y la integración y evitando el aislamiento que suele provocar los miedos provocados por las enfermedades. Además se utiliza el tiempo libre para actividades de carácter recreativo y educativo con el fin de entretener y formar a los niños, no tanto en materias intelectuales sino más bien en aspectos sociales.
Tras esto destacar un proyecto que me llamó la atención de los muchos que se explicaron. Se trata de los Talleres Artísticos en el Hospital Niño Jesús, en Madrid, en el cual los niños podían no solo relajarse sino también desarrollar las emociones y las habilidades motrices.

     En definitiva, la exposición me ha parecido muy constructiva y me ha hecho reflexionar sobre los entornos en los que puede trabajar el educador social. Al iniciar la carrera consideraba que nuestra labor era importante en todos los ámbitos pero cada vez más se están limitando estos campos, mostrándonos la realidad y destacando como cualquier intervención va a depender de la institución en la que trabajemos. Por ello no todo es tan idílico como pensamos y debemos ayudar y fomentar el desarrollo de las personas y aumentar sus posibilidades pero no podemos ser “hermanitas de la caridad” en todos los ámbitos, sino solo en aquellos en los que la intervención es posible.




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