25 de enero de 2012

ENFOQUES DE LA INTERVENCIÓN

       A continuación se presentan una serie de enfoques que van a orientar los aspectos técnicos de la intervención:

-Enfoque socio-ambientalista: se centra la atención en la influencia del ambiente y en la obtención de recursos mediante el cambio social. Se encuadrarían aquí los programas realizados con familias conflictivas (para mejorar el trato entre los miembros, por ejemplo) o el reforzamiento de las redes sociales para aumentar así las ayudas en caso de conflicto.

-Enfoque conductista y de aprendizaje: se apunta  a que el problema es el resultado de los déficits educativos del individuo así como a la mala actuación de los padres en el trato con los hijos. De esta manera, la intervención se centraría en los programas de reeducación de padres para que aprendan a desarrollar su rol parental.

-Enfoque psico-dinámico: los programas se centran en sentimientos y experiencias pasadas. De esta manera, el enfoque es más bien preventivo, analizando procesos pasados con el fin de evitar la repetición de los conflictos. Se tratarían los aspectos subyacentes y no las conductas mostradas claramente. Por ejemplo, con el programa de “Hermano mayor” en la Cuatro, se intenta partir de los comportamientos agresivos de los jóvenes, pero profundizando en las carencias o los sentimientos que provocan esas conductas.


-Enfoque sistémico: se parte de la consideración de que todo individuo, como ser social, forma o debe formar parte de una red de relaciones o de un sistema, por lo que para intervenir con el individuo es preciso cambiar la sociedad. Destacarían aquí los programas de sensibilización destinados a evitar el racismo y a fomentar la integración en los inmigrante, aunque hay que ser realista y esto debe ser un cambio que cada uno se proponga ya que la colectividad es heterogénea y esto impide un consenso.

MÁS ENFOQUES....

-Enfoque psico-dinámico: el objetivo se centraba en la reeducación y pretendían reconciliar al joven con la sociedad, orientándole en unas pautas de modos de vida.  Destacan aquí las intervenciones con chicos residentes en un centro de menores. Se tiende a evitar la confrontación con los chicos, de manera, que aunque los educadores establecen unas pautas no se enfrentan a los chicos, generando al final una sensibilidad de ellos hacia los educadores, así como un respeto y aceptación de las normas.

-Enfoque humanista y de orientación especializada: se concibe la intervención como un proceso entre personas “más conocedoras” y menos conocedoras” en ciertos ámbitos de la vida.  El educador explicaría unas pautas a los clientes con el fin de capacitarlos para que resuelvan de modo constructivo sus situaciones. El ejemplo que yo destacaría en este enfoque serían los programas de rehabilitación de drogodependientes donde se les enseña cómo evitar la tentación a las adicciones.

-Enfoque sistémico: se trata a los menores dentro del contexto familiar, intentando que toda intervención parta de la familia y se apoye en ella. Como ejemplo, estarían los programas educativos que tienden a implicar a las familias en la educación de sus hijos. En el polígono Sur, concretamente en el colegio Andalucía, se desarrollan actividades en las que los propios padres son los protagonistas. Una de estas tareas fue el “juego de los sueños” que nos explicaron en una sesión informativa que tuvimos hace unos meses, en las cuales se intentaba que los padres se acercaran al colegio mostrando sus deseos e intenciones de futuro para después exponerlos en un mural junto a los de sus hijos y los de los profesionales de la educación.

-Enfoque cognitivo: se interviene para mejorar la cognición sobre el problema, es decir, el ser consciente de la situación. Se fomenta el ajuste social y esto conlleva una reeducación, desapareciendo la conducta conflictiva.  La intervención que se me viene a la cabeza, vuelve a centrarse en los adolescentes conflictivos con el fin de que aprendan a razonar, a controlar sus conductas y a desarrollar la empatía con sus padres.

En definitiva, debemos analizar cada situación para ver cuál es la mejor manera de resolver el conflicto. A pesar de esto, siempre tendremos que ajustarnos a las directrices de la empresa con la que trabajemos, pero eso sí debemos impulsar nuestra decisión como orientadores de una mejor intervención.

NUEVAS FORMAS DE INTERVENIR

Tras todos los modelos de intervención presentados se observa como ninguno causó los resultados esperados. Ante esto, Ross y Fabiano (1985) establecieron que había que partir de las habilidades que los individuos iban adquiriendo en su proceso de socialización. Si el desarrollo de estas habilidades era conflictivo, la relación individuo-entorno  iba a ser conflictiva.
Con esto se debe destacar que antes de desarrollar cualquier programa de intervención es necesario partir de estas causas intermedias que mantienen la problemática.
Entre estas habilidades cognitivas que influyen en mantener la desadaptación destacamos: Autocontrol, Estilo cognitivo (que se aprenderá tanto en la familia como en la escuela, pero si en el proceso  no se da la socialización en estas instituciones, bien porque no existan o bien porque no se haya podido acceder a ellas, se debe partir desde este déficit antes de continuar con cualquier otro. Destaca aquí la empatía, la cual había que fomentar tanto en los profesionales como en los propios sujetos desadaptados, ya que ellos no eran consciente de su situación).

·         Locus de control es otro factor (el control se puede ejercer desde fuera, si son otros los que lo realizan o desde dentro, si es el propio individuo el que regula su comportamiento).

·         Percepción social

·         Empatía (era nula o casi nula)

·         Habilidades para resolver los problemas, entre ellas:
-conciencia del problema (ya que no todos los individuos tienen conciencia de la situación en la que se encuentra)
-pensamiento alternativo (búsqueda de otras vías de solución de problemas)
-pensamientos medios-fines (para alcanzar soluciones acorde con las problemáticas)
-pensamiento consecuente (que contempla las consecuencias y se realiza todo con un enfoque preventivo. Se trata de un pensamiento lógico en el desarrollo de los procesos).
-pensamiento sobre las causas-efectos sociales

      Para estos autores, una mejora en el funcionamiento cognitivo se traduce en un mejor ajuste social. Pero ante eso debo decir que aunque es cierto que el individuo debe desarrollar ciertas habilidades para poder desarrollarse de forma adecuada en la sociedad, no todo el peso está sobre él y estos autores acentúan la culpa sobre el individuo mayoritariamente.

Además entre los métodos que funcionan, Ross y Fabiano destacaban unos rasgos comunes, entre ellos:
Técnicas ( que se ajustan tanto al individuo como al entorno, partiendo del problema y siendo realistas en la posible obtención de recursos).

Profesionales (centrados en los intereses de los clientes y promoviendo la aceptación y la disponibilidad).

           Relación de empatía, tolerancia y respeto entre profesional- cliente, con el fin de desarrollar las potencialidades de los clientes al máximo posible).

Análisis del contexto 

Programas hasta el final del proceso (debe existir un seguimiento hasta el final de la intervención, así como un seguimiento posterior hasta alcanzar la total autonomía de los individuos. Destacaría aquí el fracaso escolar como problemática que requiere una larga duración de la intervención).



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