20 de diciembre de 2011

Teorías clásicas sobre la inadaptación y sus modelos de intervención. 12/12/2011


Las teorías clásicas se centraban en estudiar solo los comportamientos de los niños, ya que estos autores consideraban que los adultos si controlaban todos sus actos, lo cual supuso el primer error de estas teorías.
El problema de las intervenciones surge cuando se definen mal los problemas, cuando se basa dicha intervención en suposiciones o cuando se interviene de forma rutinaria o tradicional, lo cual no ayuda a solucionar los problemas y por ello debemos actuar acorde con los problemas existentes en el momento del diagnóstico y utilizando herramientas de esa época.
La escuela clásica surgió en el s. XVIII, teniendo de base las ideas liberales del libre albedrío, el hedonismo y la racionalidad en los adultos. Debido a esto, se intervenía con aquellos que alteraban el orden social utilizando el castigo o la pena.
En las teorías clásicas encontramos varios modos de interpretar la desadaptación y de tratar con ella: teorías sociológicas, centradas en el individuo, de reacción social, de aprendizaje social y teoría ecléctica.

Teoría sociológica
Se centran solo en los procesos de socialización sin atender a las capacidades del individuo, lo cual no va a permitir la resolución del problema de un modo eficaz porque la base debe ser el individuo que es el que tiene el problema.
Se divide esta teoría en explicaciones macro sociales (que apuntan que el individuo está condicionado por el entorno, el cual va a generar la desadaptación) y explicaciones micro sociales (entienden que los procesos educativos se desarrollan en la familia, la escuela o el grupo de iguales, por lo que la desadaptación comienza ahí). En este punto destacar que dentro de las teorías macro sociales hay una tendencia a apuntar que las conductas desadaptadas, al igual que cualquier otra conducta, se aprenden mediante el proceso de asociación con aquellos que presentan dichas conductas (Teoría de la asociación diferencial de Sutherland).
Por otro lado, como esta teoría considera que el sujeto va a comportarse mejor o peor en función de cómo se socialice, influyendo totalmente el entorno, se alude a la “cultura de la pobreza” que se da en entornos muy desfavorecidos, como la principal generadora de desadaptación social. Ante esto debo decir que aquí surge el problema, ya que hoy día se ha comprobado que hay niños, procedentes de zonas muy marginadas, que sí se han adaptado a entornos mas “normalizados”.
El modo de intervenir según esta teoría sociológica es de corte protector y compensador (Modelo protector o de Bienestar social), lo cual tampoco es correcto ya que se genera así dependencia en los sujetos, al sobreprotegerlos. Otro modelo es el de desarrollo que intenta solucionar los problemas partiendo de la escuela y de la familia, como instituciones base en el desarrollo de los niños; sin embargo, este modelo del desarrollo tampoco es eficaz al 100% porque se suele centrar en una prevención y no tanto en la resolución del problema.
En definitiva, esta teoría se aplica a la comunidad, la familia y el grupo de iguales y la finalidad es compensar y prevenir las situaciones de desadaptación pero en ningún caso acabar con el problema.


Teoría centradas en el individuo
Son aquellas que centran en el individuo y en sus capacidades la causa de la desadaptación. Influye aquí el determinismo biológico y por ello el modo de intervenir es el castigo-control o  el tratamiento, basado en la reeducación, con el fin de que el sujeto cambie su forma de ser. Esto tampoco es la solución ya que el entorno sí influye y condiciona pero no de un modo exclusivo. De hecho con el castigo se ha observado un mayor incremento de la reincidencia (ejemplo: cárceles e internados).
Esto aunque nos parece una aberración se sigue aplicando en los Estados Unidos, con el método de la psicoterapia, la cual considera que el individuo es el responsable de todos sus actos.
Se tratan, según esta teoría, los problemas de desadaptación como enfermedades, por lo cual, se tiende a la patologización, lo que va a impedir la resolución de dichos problemas.
Cabe mencionar dentro de ésta teoría:
·         Teoría de la Personalidad
·         Teoría del  Aprendizaje social
·         Teoría de la Racionalidad Limitada, según la cual los actores criminales se producen por las elecciones y decisiones inmediatas de los delincuentes, centradas en el costo-beneficio. Se habla de persona limitada lo cual hace referencia a un sujeto que se mueve por su psicología.
En definitiva, esta teoría trata de castigar y de reeducar pero esto no permite poner fin al problema al no analizar cuáles son las necesidades de los individuos y como ellos están condicionados por el entorno.

Teoría de la reacción social
Este modelo surgió al ver como las dos teorías anteriores no funcionaban. Se continuó teniendo en cuenta el tratamiento de la infancia y el tema de la delincuencia.
El objetivo de esta teoría era desocializar al individuo ya que era el entorno el que considera “malo” su comportamiento, siendo este entorno que le rodea el que genera la desadaptación. Esto se conoce como teoría del etiquetamiento, según la cual, el hecho de que la sociedad reaccione castigando o interviniendo en la vida de los niños y jóvenes, al presentar éstos conductas desadaptadas, da lugar a una autoimagen, a raíz los jóvenes van a comportarse según esta autoimagen. Como ejemplo, si un chico de un barrio marginal es etiquetado de conflictivo, este tenderá cada vez más a comportarse de un modo incorrecto, porque si la imagen que se da de él es esa, ya no tendrá cargos de conciencia al comportarse de ese modo incorrecto ante la sociedad.
En definitiva, las teorías de la reacción social intervienen con el sistema  y con al individuo y la finalidad es prevenir desde  la familia y la escuela.
Este modelo puede ser beneficioso en lo referente a la prevención pero no se puede aceptar el fuerte etiquetamiento que se hace a los individuos de entornos desadaptados, asociando determinadas conductas a un problema, lo cual agrava esa desadaptación.
Se pretendía así una medida extremista al intentar desinstitucionalizar todo aquello que pretendía socializar, provocando numerosas rupturas como la salida de los menores de los hogares.

Teoría del aprendizaje social
Bandura como máximo representante de esta teoría, consideraba que toda conducta, incluso las desadaptadas, se aprenden en contacto con otros individuos que desarrollan dichas conductas. Destaca aquí el lema “Desaprender lo aprendido”.
Esta teoría se basa en la Teoría de la asociación diferencial, según la cual, la conducta criminal se aprende en contacto con otras personas criminales. Además debe darse el aprendizaje en relaciones íntimas y debido a esto, esa conducta delictiva es una expresión de necesidades y valores generales.
Ante esto considero que si es el entorno el que genera la desadaptación, una solución sería dejar atrás ese entorno, pero esto no es fácil, y en ocasiones supone una fuerte ruptura social y emocional, por lo cual, considero que el cambio debe iniciarse en ese entorno, reeducando a los individuos.
En lo referente a los valores ¿Quién los controla? La respuesta es el mercado del consumo en el que estamos inmersos, por ello, todos aprendemos unos valores como la competitividad que van a permitir nuestra supervivencia en el mundo actual.
En conclusión, esta teoría parte de una solución centrada tanto en el entorno como en el individuo, y es la reeducación. Se interviene con el individuo, pero en el momento que él aprenda nuevos valores y se hayan atendido sus necesidades, podrá también cambiar la sociedad en la que vive.

Teoría ecléctica
Esta postura parte de la responsabilidad y de la consideración de que las verdades son relativas y no universales. Por este motivo, la intervención debe partir de una comprensión de todas las conductas, analizando los entornos y al individuo, para pasar a una posterior reeducación, impulsando además lo que sí funciona.  De esta manera la base de todo programa de intervención sería ver el por qué ocurren las cosas y cuáles son los factores que los mantienen.
Se introducen cambios a nivel penal y judicial, situando a los niños con sujetos de derechos. Debido a esto, la intervención parte de una atención a las necesidades de los niños, de un tratamiento de carácter educativo y de una reducción del internamiento al mínimo imprescindible.
A pesar de esto, esta postura está tendiendo de nuevo al castigo y al control, dejando a un lado la vertiente educativa. Aquí surge el debate, donde muchos destacan que los centros judiciales deben encargarse solo de los castigos, pero ante esto considero que lo fundamental no es castigar sino reeducar para que el problema no vuelva a darse.

Para finalizar esta entrada debo apuntar que toda intervención, independientemente de la teoría que siga, parte o bien de una situación de vulnerabilidad o de inclusión social pero con problemas. Esto atiendo a rasgos socio-familiares y a la integración o desarraigo que posea el individuo. Aquí se debe hacer mención a como la exclusión social es una situación que apenas se trabaja debido a su dificultad, lo cual parece surrealista ya que es evidentemente el campo donde es más necesario trabajar.


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