10 de diciembre de 2011

BULLYING...una forma de violencia ante la que intervenir

          En esta sesión me voy a centrar en la última Epd en la cual uno de los grupos expuso su trabajo final sobre el Bullying o acoso escolar. Este acoso en la actualidad tiene unos niveles bastante altos ante lo cual tenemos que intervenir.

        El conocido como bullying es la violencia que se desarrolla en los colegios, entre alumnos y a lo largo del tiempo. De esta manera, considero que hay que saber diferenciar bien entre una simple pelea entre niños y lo que es verdaderamente acoso escolar. Vivimos en la era del conocimiento, donde casi todo podemos “conocer” y esto a su vez causa en los padres un miedo continuo, que da lugar a una sobreprotección de los hijos. Con esto quiere destacar que en muchos casos se viven situaciones alarmistas, en las que los padres por el más mínimo conflicto entre niños ya consideran que hay una violencia extrema en ello. Ante esto, paso a analizar lo que es el verdadero bullying, que nada tiene que ver con los pequeños enfados que todos hemos vivido de pequeños.
El acoso escolar es muy amplio y abarca desde agresiones físicas, verbales y psicológicas hasta vejaciones, chantajes e incluso abusos sexuales.

      En la historia del bullying destacan varios autores, los cuales realizaron estudios, en distintas comunidades sobre que estaba pasando entre los alumnos, siendo en España, en 1999, el Defensor del menor, quien se encargó de esto.

A la hora de intervenir con los implicados en este acoso: maltratado, acosador y cómplices, es necesario partir del porqué se produce, aunque no en todos los casos es igual. Se parte así de las causas para poder alcanzar la solución.
Estos comportamientos agresivos por parte del acosador pueden deberse a rasgos del contexto (choque entre lo aprendido y lo que se le intenta imponer en la escuela. Por ejemplo, si nunca ha aprendido a respetar al otro, en la escuela tampoco lo hará). Otra causa puede ser el déficit de habilidades sociales o incluso la influencia de hechos sociales anteriores, como podría ser el caso de un niño al que han maltratado, que tras salir de su situación puede pasar a emplear la violencia con otros niños a los que considera más débiles, con el fin de sentirse más fuerte. Además se puede mencionar el continuo deseo de aprobación que presentan los agresores. Son individuos que requieren que se les reconozca públicamente y por ello agreden. Por otro lado, estaría la imitación de modelos agresivos a los cuales se les premia; aquí se englobaría aquellas situaciones en las que el niño observa que otra persona es agresiva, ya sea en ese entorno escolar o fuera de él (hogar), y se le respeta por ello. También se puede añadir la forma de violencia como liberación de sufrimiento, que “quizás” el niño padece en casa o la violencia como un comportamiento innato e inconsciente.
Con todo esto se observa como el acosador no solo tiene un perfil sino que es tan amplio el abanico de posibles causas que generan la violencia que se debe así analizar a cada sujeto para plantear una intervención acorde con sus necesidades específicas.

Por otro lado estaría el alumno maltratado, que suelen ser personas de personalidad débil, es decir, que no son capaces de enfrentarse al acosador sino que callan y padecen así ansiedad, empeora su rendimiento escolar, sufren trastornos emocionales y padecen mucho miedo por lo que, en ocasiones, pasa mucho tiempo hasta que deciden contar la situación a alguien.
Ante esto, me gustaría destacar como acosador y maltratado no están solos sino que son muchos los alumnos que observan estos comportamientos agresivos pero que no dicen nada.  Como futura trabajadora social, mi pregunta es ¿Por qué se oculta algo que tanto daño está causando a otro? Estas agresiones suelen partir de alguien al que la mayoría temen en el colegio, por este motivo, muchos deciden callar por temor a que la violencia sea dirigida hacia ellos. En otras ocasiones, algunos alumnos sí se atreven a denunciar, pero antes se plantean si es lo mejor para el compañero/a agredida, ya que el propio acosador puede llegar a pensar que él/ella ha pedido ayuda y tomar así represalias hacia él/ella. Ante esto debemos concienciar a los alumnos no solo de que hay que denunciar estos casos, sino pasar a algo mas allá, a enseñar a estos niños de hoy día, que se debe respetar al otro, por muy diferente a ti que sea.

Tras esto, mis compañeras plantearon las diferentes perspectivas que se tenían del bullying en centros escolares públicos, concertados y privados.
En los centros públicos, las relaciones entre alumnos suelen ser buenas, excepto algunos casos extremos de acoso escolar. Existen conflictos tanto dentro como fuera de la institución, pero ante esto no hay que ser alarmistas sino analizar las situaciones y ver donde se da acoso.  En contraposición a esto, en ocasiones, se tiende a quitarle peso al asunto, cuando realmente es acoso reiterado, lo cual tampoco se debe permitir, porque mientras tanto el alumno estará sufriendo.
En los colegios públicos, el educador social tiene la labor de orientación y sensibilización del alumnado, con el fin de hacerles ver a los alumnos que la violencia no es ninguna forma de resolver los conflictos y que además se debe respetar a cada individuo, aunque todos seamos diferentes.

En un centro escolar concertado, hay dificultad para la detección de los casos de violencia, pero también se dan. Las denuncias suelen proceder de las familias de la víctima. Se menciona que todo colegio concertado tiene un plan de actuación para estos casos, cuyos pasos se recogen en el BOJA, Nº224.  Además destacan actividades en distintos cursos con el objetivo de evitar situaciones de violencia. En 1º y 2º curso de ESO se suelen realizar cursos de “alumnos-ayuda”, en los cuales los alumnos con conductas adecuadas, ayudan a integrarse a aquellos con deficiencias en habilidades sociales. Ya en 3º de ESO se desarrollan cursos de mediación, donde el mediador es un alumno que intenta mantener la armonía en el aula, pero si la situación se agrava se recurre al tutor. En complemento a esto, se aplican tutorías de convivencia en el aula, donde se dialoga sobre los posibles conflictos en el aula. Las medidas para los agresores serían los castigos o las actividades en beneficio de la comunidad.

Ya en los centros escolares privados, la vigilancia es excesiva, y a través de tutorías se intenta resolver todos los problemas. La respuesta es rápida, pero se vive en un entorno alarmista. Además se fomenta el buen trato entre los alumnos/ alumnas a través de planes de formación específicos. Las soluciones parten del departamento de orientación y suelen centrarse tanto en tareas con alumnos como con padres (convivencias, escuelas de padres o cursos de orientación familiar, entre otros).

En conclusión, el acoso escolar puede darse en todos los entornos escolares, por ello hay que eliminar ese prejuicio según el cual, solemos considerar que solo en los entornos más marginales se dará mayor violencia. La intervención debe partir de la concienciación del alumnado, para posteriormente ir analizando cada situación. Una vez hallado el problema, se debe iniciar la comunicación pero no en base a un castigo sino interesándonos por qué el agresor hace lo que hace. Una vez conocido esto, ya se pasará a aplicar el método que más se ajuste a las necesidades que plantee cada agresor o cada agredido, impidiendo así que se conviertan en un colectivo de desadaptación y exclusión.

“Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor aunque la violencia se practica a plena luz del día." (John Lennon).
por último me gustaría añadir un vídeo, que me hizo llegar uno de mis compañeros de clase y que me hizo pensar bastante...




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